Historia de la Congregación
Orígenes de nuestra congregación
La Congregación de las Hermanas Educadoras de Notre Dame comenzó en el 1833, fundada por Madre Teresa de Jesús Gerhardinger en Alemania, aunque su herencia espiritual se remonta al siglo 16.
El propulsor de la primera orden religiosa de Notre Dame fue San Pedro Fourier, un canónigo francés de la orden de San Agustín. Su preocupación principal era la educación de las niñas y para ayudarlas hizo las gestiones para establecer un grupo de maestras consagradas exclaustradas. La beata Alicia Le Clerc, una protegida de San Pedro Fourier, y unas compañeras, fundaron la congregación de Notre Dame en Mattaincourt, Lorrainne, Francia, en el 1597, bajo la inspiración de San Agustín. Su comunidad se identificó con el espíritu de María, de quien Alicia escuchó las siguientes palabras: “Toma esta criatura y hazla crecer”. A través de los años la congregación se extendió a otros países y para 1789 contaba con más de 4,000 religiosas en 90 monasterios. Con la Revolución Francesa no quedó ni una. En agosto de 1809 se vieron obligadas a abandonar la escuela que dirigían en Alemania.
Entre las estudiantes de la escuela elemental que enseñaban las Hermanas de Notre Dame en Stadtamhof, un pueblo de Baviera, Alemania, se encontraba Carolina Gerhardinger, hija única del capitán de buque del Río Danubio, Willibald Gerhardinger y María Francesca Huber.
Después del cierre de las escuelas religiosas, la educación, especialmente para los pobres, no existía.. Otras condiciones sociales de aquel tiempo causaron deterioro en la vida familiar y en particular entre los más inseguro: obreros, agricultores, sirvientes y trabajadores urbanos. Carolina, quien había nacido en Stadtamhof el 20 de junio de 1797, dedicó su vida a los hijos de estos trabajadores.
Carolina fue inspirada y preparada para su misión por e obispo de Regensburgo, Miguel Wittmann. Éste le pidió a Carolina, quien contaba con 12 años de edad, y a otras dos jóvenes — ana Hotz de 12 y Ana Braun de 17 — que bajo la tutela de un maestro se hicieran responsables del trabajo de enseñanza que realizaban las Hermanas de Notre Dame en ese pueblo. Más tarde cuando Carolina sintió el llamado a la vida religiosa, el obispo comenzó a prepararla espiritualmente. Afortunadamente , para el 1820 el gobierno de Baviera volvió a permitir conventos de Hermanas que cuidaban enfermos o enseñaban.
Poco a poco una nueva congregación con una nueva visión apostólica se fue formando. El obispo Wittmann, su amigo el sacerdote educador Francisco Sebastián Job y Madre Teresa de Jesús — el nombre de religiosa que asumiría Carolina Gerhardinger al pronunciar sus votos — rompieron con el patrón existente de grandes monasterios. Su misión era más bien de hermanas que saldrían en grupos de dos o tres a los pueblos y lugares más remotos para establecer escuelas y compartir la vida del pueblo. Vivirían pobremente para que así cada lugar pudiera mantener su presencia; su movilidad apostólica les haría disponibles a los niños más necesitados. Las Hermanas recibirían su formación en una casa madre central desde todas las demás casas estarían gobernadas y con quien permanecerían siempre unidas. La unidad era el carisma de la nueva congregación.
Los fundadores se dieron cuenta cada vez más que la educación cristiana para los jóvenes y mujeres era fundamental en la transformación de la sociedad. En su visión la renovación de la sociedad dependía de la familia cristiana en la cual la madre, primera educadora desempeñaba un papel importante.
El obispo Wittmann falleció en 1833 y padre Job en 1834, apenas cuando las esperanzas de una nueva congregación se estaban haciendo realidad. Poco antes de morir, padre Job escribió el Espíritu de las constituciones de las Hermanas Educadoras Pobres de Notre Dame y ayudó a financiar una escuela conventual para niñas en su pueblo natal, Neunburg vorm Wald. El 24 de octubre de 1833 se inició formalmente la Congregación de Notre Dame. El 26 de marzo de 1834 el Obispo Francisco Javier Schwaebl confirió la aprobación episcopal a la Asociación Religiosa de las Hermanas de Notre Dame en Neunburg vorm Wald, reconoció la Regla de Notre Dame como norma de vida para las Hermanas y también aprobó las Constituciones recopiladas por el Padre Job. El obispo designó a Carolina como superiora de la Congregación.
En 1843 y con la ayuda del Rey Luis I de Baviera se terminó la primera Casa Madre en Munich Au.

