Archive for April, 2008
Apr
He crecido en una familia muy amorosa con cinco hermanas y dos hermanos. Mi mamá se convirtió de Menonita a Católica cuando se casó con mi papá. Vivimos cerca de la Iglesia y Convento de las HEND (2 cuadras). La escuela tenía una Hermana en cada grado – 1 a 10 secciones.
Mis primeros pensamientos y deseos para ser una Hermana me vinieron cuando estaba en sexto grado conociendo Hna. Alfreda Arnold (28 años) una profesora excelente, estricta, y una persona muy humana y muy acogida. Yo sentía que me amaba. Tenía mucho interés en las personas y dirigió el coro en lo que he participado cantando para las Misas diarias. Personalmente yo no pensé que era posible para mí ser una Hermana por que eran “santas” y yo no era una, hasta un día he visto a Hna. Alfreda masticando chicle, a “no, no” en el colegio. (Más tarde he entendido que ella necesitaba por su salud.)
Apr
Me llamo Sara Martínez , soy paraguaya. Tengo cinco hermanos y una hermana, mi papá se llama Cayetano y mi mamá se llama Ruperta.
Mi historia con Jesús empezó cuando en un verano fui invitada para participar en un programa de verano en la parroquia de mi ciudad donde prestan servicios las Hermanas de Notre Dame.
Al término del programa, fui invitada para participar en el grupo vocacional de la Congregación; en donde participé por presión de mi mamá. Eso fue el comienzo de toda mi historia.
Pasaron los días, meses y años y cada vez fue afirmándose la llamada y el toque de Dios en mi vida a través de los acompañamientos de las Hermanas encargadas del grupo vocacional. Posteriormente fui dando los pasos de cada proceso de lo que requiere la vida Religiosa.
Desde aquella participación en el grupo hasta hoy día sigo sintiéndome amada y guiada por las manos de Jesús en quien deposito toda la confianza de mi vida y ahora soy Religiosa de Jesús para la Congregación de las Hermanas Educadoras de Notre Dame, en donde por la gracia de Dios tengo y conozco a varias personas que hoy son mis Hermanas en la Congregación.
Por todas estas BENDICIONES doy infinitas GRACIAS primeramente a Dios por haberse fijado en mí, a mi papá y mamá quienes me apoyaron y a cada una de las Hermanas quienes me han y siguen acompañando en mi proceso dentro de la Congregación.
En todos los años del proceso de formación de mi vida religiosa he pasado por diferentes situaciones; tuve desafíos, luchas, alegrías y lo más lindo de todo: fue ENCONTRAR A DIOS EN TODO.
Apr
“Desde el momento de nuestro bautismo nos abrimos de una manera nueva a la iniciativa de Dios en nuestra vida.” (SE #1)
Naciendo de un matrimonio mezclado en un pueblo Bautista Norte Americano no aparecí como candidata fuerte para la vida religiosa, pero “quien sabe los planes de Dios”. Mi papá se convirtió al catolicismo cuando mi hermano mayor empezó en a escuela. Junto con mi mamá, mi papá participó en la vida sacramental, social y educativa de la parroquia y me trajeron allá con mis 3 hermanos y 2 hermanas. En casa aprendimos a rezar, apreciar la naturaleza y respetar la diversidad cultural y religiosa de la humanidad. Soy extrovertida y siempre he gozado de encontrar gente desconocida, lugares lejanos y tener nuevas experiencias. Desde mi familia y formación aprendí ser abierta al camino del Señor.
Con mi nombre bautismal, Brenda Joyce, mis padres mi inscribieron en la escuela parroquial donde me acerqué a las religiosas de la congregación Ursulina. Viajé diariamente a un pueblo cercano para asistir en una escuela secundaria bajo la dirección de las Hermanas Educadoras de Notre Dame. Aunque seguí enamorada con las hermanas, no consideré entrar la vida religiosa hasta los últimos meses de la secundaria. Durante un retiro espiritual para estudiantes me sentí que el sacerdote estaba hablando directamente conmigo cuando dijo “Jesús te llama a seguirle”. Me resistí con lágrimas por algunos días porque siempre soñé ser madre de una familia como la nuestra.
La resistencia se desapareció cuando expresé mi inquietud a nuestro párroco. Desde allá todo el proceso de entrar en la Congregación de las Hermanas de Notre Dame cayó en su lugar. Mi familia me apoyó desde el momento en que expresé mis deseos. Aunque mi papá se enfermó gravemente antes de mi fecha de entrar al postulantado, mis padres no me permitieron cambiar mis planes por necesidad familiar. Confiaron tanto en la providencia de Dios.
El 25 de agosto de 1963 entré al postulantado de la provincia de San Luís en Los Estados Unidos juntas con 62 jóvenes y mujeres para empezar la formación en la Congregación. El siguiente Julio fui recibida en el noviciado canónico con el nombre de Mary Leetta y profesé los votos en Julio de 1965.
Después de vivir en comunidad y servir al pueblo en varios lugares y ministerios, me encuentro ahora como miembro del Distrito Latinoamericano respondiendo a necesidades de niños y jóvenes de bajos recursos y ofreciendo una presencia religiosa a la parroquia San Gerardo en la ciudad de Pedro Juan Caballero, Paraguay.
Me siento que desde mis raíces Dios me ha invitado a conocerle en mi familia, en la Iglesia, en mi misma y en el pueblo y que las experiencias de la vida siempre me enriquecen y me conducen a Dios. Doy gracias diariamente por conocer a Jesús y por el privilegio de servir a su pueblo como Hermana Educadora de Notre Dame.
Hna. Leetta Hammack

